La miró y le dijo "no podés lograr llevarte todo de mi, solamente una parte, la que te corresponde; tu lado del café y tu perspectiva de la tragedia. Pero todo lo demás, es mío, y dudo que quiera devolvertelo alguna vez ..."
Ella se mantuvo en silencio, y se fué. Finalmente, con un poco mas ke una silla de té, y devolviendo a la suerte, una mueca irónica.
...
Mientras tanto, Roberta reía, y lloraba a la vez.