vió, arriba de la mesa, un café con leche, y unas tostadas muy parejitas. Vió tanta miseria abajo de esas tazas, ke prefirio dejarlo y curarse de a poco con algunos remedios improvisados.
Todo en su mañana iba normal, mal; pero esto no alertaba a la gente a su alrededor.
Hasta que algo estalló, una tacita tenía una rajadura, y al querer seguir la rutina familiar; se le empezó a vaciar el café por el costado. Ella siguió tomando, intentando no llamar la atención. Sorda de tantas voces, y asintiendo con la cabeza, como un mudo que le habla a un sordo.
Por intentar pertenecer a -quien sabe qué- no noto unas pequeñas gotas de sangre que le caian de la mano, tenia quizás, una muestra pequeña de lo que esas magnificas tacitas, en poco tiempo, le iban generando. Asco, heridas ... Y seguia allí,con la escondida entre los hombros,haciendo que desayunaba, y escuchando algun noticiero.
Hasta que por querer apoyar la taza,se le resbaló de las manos hasta caer al piso, y el café empezo a esparcirse como lava. Lo cual genero susto y horror a su alrededor. Cortocircuitos por todos lados, robots saltando, un dibujito animado con sabor a realidad.
Ella se arrinconó, un poco con risa, otro poco de tristeza ; y miraba como se alarmaban, como un codigo rojo, algo no programado, como mancharte con tu miseria mientras se envolvia las manos con servilletas, (habia dejado de salir sangre ya hace unos segundos, esta vez tenia mas color a risa su cara). Nadie la miraba; pero ella los observaba, como con trapos, con servilletas, con excusas baratas, o con sus propias manos, intentaban tapar el café que estaba esparcido sobre toda la cocina.