viernes, julio 06, 2012

¿Siempre tiene que tener un título?

"Me leo y no me causo gracia",pienso, frente a mi notebook, desconsolada,sabiendo que voy a terminar de escribir esto a dos horas de tener que levantarme. 
  Tengo 26 años, de los cuales al menos 15 gasté en psicólogos, y los otros 11 entre psicopedagogos y otros especialistas. 
En todo este tiempo, recuerdo haber leido como máximo 2 libros que me encantaran: "el loco" de khalil Gibrán, y "cuentos cortos para leer sin rimmel" de poldy Bird. 
Desde chiquita vivi rodeada de libros, mi mamá tiene un gran amor por la lectura, la redacción, y por ello solamente (lejos de convertirme en una prestigiosa escritora) logró que sea una obsesiva con las faltas de ortografía ... si, Soy la que se queda tildada en la parte del libro por que pusieron mal una letra, un acento, o simplemente pusieron usaron "nb" en vez de "nv" y eso ya me arruinó la lectura. 
Desde muy pequeña mi mamá quiso acostumbrarme a leer, usando todo tipo de método: leyéndome antes de dormir (jamás la escuchaba y me dormía) cassettes para escuchar mientras lees, comparándome con integrantes de la familia que leen, leyéndome diarios, revistas, publicidades, cuentos, cuentos cortos, notas, comunicados, pie de página, escritos de su propia autoria, y otros por distintos integrantes de la familia. 
Cuando tenía 16 años, me mandaron a un circulo literario que se armaba en el colegio(en una aula que con 4 bancos, puestos a modo de ronda, venía una profesora y te tiraba dos o tres métodos para que hiles lo que escribias, lo moldees y lo hagas mas coherente y "bonito") el tema es que nunca supe escribir, reglas de redacción que no entendía, dos horas, todos los martes; horario en que debía asistir a gimnasia, razón por la cual exploré mi lado artístico.
Siento como que soy mi mal ejemplo, algo que odio, pero mi incapacidad de redacción y mi intolerancia por las faltas ortográficas no llevan bien su matrimonio...
Obviamente pasé por muchos libros
* los de autoayuda:como Coelho, Osho, O g. Mandino 
*libros obligados, o que te obligan a leer como: "el túnel", "emma zunz"  (o sunz?) "rosaura a las diez", y entre los cuales también de una manera extraña, alguna vez estuvo mi no tan amado y nunca bien ponderado Coelho, con "el alquimista". (Una suerte de buscador, que en vez de elaborar las cosas desde la terraza de  su casa, emprende un viaje inmenso e innecesario, y -encima- tiene el tupé de describírtelo, con el interés de que vos sigas sus mismos pasos).

Cada tanto me levanto un día, salgo a caminar por belgrano, y llego casi apurada a una libreria que queda en la intersección entre cabildo y juramento, ahí encontré mi lugar de lecutra favorito. Me siento en una de esas sillas incomodas del pasillo (si tenés suerte, podés quedarte a dormir desde el día anterior y usar esos sofás donde se sienta la misma gente desde hace mucho tiempo). Pero a medida que me sumerjo en las letras, de ese librito de tapita verde, que tiene escrito "el aleph" con una letra parecida a la de este blog; me olvido un poco de las incomodidades del mundo.
También estoy leyendo "nietotchka nezvanova" de Dostoievski, autor reconocido por numerosas obras, menos esta. Un libro entrometido que viaja en mi cartera, se sube a colectivos, espera conmigo un turno, y termina por atraparme y abstraerme completamente.